lunes, 12 de marzo de 2012

Instalar un friso en la pared

Con la ola de frío de los pasados días, siempre nos planteamos si nuestra vivienda está suficientemente aislada para ser eficiente energéticamente. Nosotros teníamos una habitación orientada al norte y cuya pared sólo estaba aislada con el tabique pluvial. Esto hacía que fuera un poco más fría que el resto incluso con calefacción. Por eso decidimos instalar un friso.



Lo primero fue comprar el material. Hay diferentes tipos de friso: natural, sintético, barnizado, natural.... nosotros queríamos pintarlo del mismo color de la pared, por lo que lo compramos natural. Dentro del natural hay diferentes calidades, nosotros compramos la más económica porque iba a ir pintada y gran parte tapado por la cama y el armario. El único problema de estas lamas tan económicas, es que suelen tener agujeros o hendiduras rotas que o bien hay que resparar con masilla o comprar metros cuadrados de más para tener el mayor número de ellas en buenas condiciones.



Por otro lado es recomendable instalar detrás del friso algún tipo de aislante que mejore el comfort, los hay para el frío o para el frío y la humedad. El primero son unas láminas de 90x50cm de 1cm de grosor, que se cortan bien con un cúter y es una especie de fibra de papel prensada. Para calcular los metros cuadrados, a la superficie de la pared le restaremos lo que ocupen los ristreles  (listones de madera de 1cm de grosor, unos 4cm de ancho y diferentes largos sobre los que van colocadas las lamas del friso) .

Para empezar a prepararlo:
El primer paso es dar una capa de imprimación lama a lama con rodillo pequeño. Una vez seco lijamos y cubrimos las imperfecciones y grietas con masilla. Al ir pintado, no se verá por lo que podemos usar masilla blanca que es más económica que la masilla de madera.
Una vez seca la masilla, lijamos y podemos dar la capa de pintura. En función del color que busquemos, con una capa será suficiente o tal vez tenemos que dar una segunda mano.



Para preparar la pared, primero fijaremos los ristreles a la pared con tacos y tornillos, dejando 50cm entre uno y otro (el ancho de las placas de aislante).



Una vez tenemos toda la pared preparada, empezamos a colocar las lamas del friso empezando por uno de los laterales (recomiendo el que se vea más). Las lamas tienen una hendidura en un lado y un encaje en el otro que es lo que permite su instalación. En mi caso, para la primera (tanto el tramo superior como el inferior), eliminé el encaje para que visualmente se vea una única pieza. Como he mencionado, una cosa que hay que tener en cuenta es que probablemente las lamas sean más cortas que el alto de la pared, por lo que para cada largo utilizaremos dos piezas. Os recomiendo que vayáis alternando las juntas de la parte de arriba y de abajo, por ejemplo las pares de una forma y las impares de otra, ya que si no es así, os quedará una línea recta de junta (que nunca se verá recta del todo), y por la que quedaría debilitado el montaje.
Todos los fabricantes recomiendan un mínimo de 5mm de separación con el techo y otros 5mm con el suelo por posible expansión o contracción que pueda hacer la madera por cambios de temperatura. Si no se respeta y hace tope, la lama podría deformarse.
Para fijar las lamas a los ristreles, existen unas grapas que se fijan a la hendidura de la lama y se clavan al ristrel. Podemos colocar un mínimo de dos (abajo y arriba), o en todos los ristreles posibles (recomendable para que queden bien sujetas y evitar que la madera tenga movimiento o se deforme de forma cóncava o convexa con el tiempo).
Antes de sujetar la primera lama (y el resto) es importante verificar la verticalidad con un nivel, para garantizar que al final de la pared se mantenga la verticalidad. Si esto no es así y va tapado, tampoco pasa nada, pero sí es importante tener en cuenta que si sobre esa pared va un armario o un mueble y las lamas no están verticales, junto a los muebles se verá mucho.
Lama a lama, vamos completando la pared y cuando estemos a punto de completar el ancho de una lámina de aislante, la insertamos. No hay que fijarlo de ninguna forma, ya que queda bien encajado entre el friso, la pared , y los ristreles.
Siguiendo con las lamas, para fijar la última, dependerá del espacio que quede, para instalar una entera o parte de ella. Si es una entera podemos utilizar grapas para fijarla, si no, deberemos recurrir a pegarla con cola o clavarla directamente (no lo recomiendan, pero tampoco hay alternativas para esa última lama). En mi caso fue con grapa, y realmente preocupaba poco porque queda tapada con un armario.
Una vez todo puesto, sólo nos queda instalar el zócalo, que puede hacerse con una de las lamas cortada o con piezas de DM. Si cómo queda con el techo tampoco nos gusta, podemos instalar algún tipo de moldura que tape los huecos.
La verdad es que para hacerlo bien sin experiencia, hay que dedicarle su tiempo (independientemente de tener que preparar las lamas -imprimar, lijar, pintar y cortar una a una-, para hacerte una idea, divide el ancho de la pared entre 10 (son los cm de cada lama) y multiplica por 2 (número de lamas que necesitas para cada tramo una más larga y otra más corta) y calcula para cada una entre 3 y 6 minutos de instalación, pero el resultado visual y térmico merece el esfuerzo.

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